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CÓMO CONVERTIR CUALQUIER MOMENTO DEL DÍA EN UNA PRÁCTICA MEDITATIVA O, LO QUE VIENE SIENDO, VIVIR CON INTENCIÓN Y ATENCIÓN

No sé si te ha pasado que te has puesto a meditar porque estás en esa etapa en la que te sientes súper conectado con el universo, con tu maestro interior, te han dicho que es lo más... y justo, con toda la parafernalia que supone, en ese instante te empieza a picar todo, se te vienen a la mente todas las chorradas habidas y por haber: los niños, la compra... bla, bla, blaaaaaaa.



Tengo varias noticias que darte acerca de esto:


1ª NOTICIA: Es súper normal que te pase esto

Tu cerebro y tu cuerpo se resisten. No es fácil sentarse con una misma, verse por dentro y permanecer neutro, cual Buda iluminado. Lleva un tiempo y es un proceso, no siempre grato, exponernos a nuestros pensamientos. Especialmente cuando te identificas con ellos. Cuando hay mucha tensión o estrés en tu vida, incluso, a veces, no es muy recomendable iniciarse en esta práctica. Puede generar el efecto contrario al que se desea. La neurociencia ya ha podido medir con imágenes los cambios reales que se producen con la práctica...



2ª NOTICIA: ¡YA... PERO ES QUE NO PUEDO!

¿Y si hubiera una manera de ponernos en ese estado sin tener que asumir la fórmula más formal?


La hay... y se llama ATENCIÓN PLENA. Ponerle más intención a la vida.


Seguro que te sientes identificado con estos ejemplos: me levanto y ya estoy pensando en el café, me tomo el café y ya estoy pensando en la ducha, me ducho y ya estoy en el atasco, en el atasco solo puedo pensar en el día de locos que me espera en el trabajo... y así, sin parar. Un día, otro día y la vida entera. En piloto automático de manera constante.


Te propongo varios ejercicios sencillos para que comiences a probar las mieles del "estar presente":


1. La respiración: tu gran aliada

Una de las herramientas más poderosas y que siempre te devuelve al momento presente es tu respiración. Respirar conscientemente es el mayor ejercicio de presencia que podemos hacer.


La respiración nasal es la preferida de nuestro cerebro, ya que influye en las áreas que se encargan de la memoria y el aprendizaje, como el hipocampo y la corteza prefrontal medial. La neurocientífica Nazareth Castellanos explica maravillosamente cómo la manera en que respiramos impacta en la actividad neuronal y en nuestra regulación emocional.


La maravillosa capacidad que se nos ha dado, de manera natural, de ser los conductores de la respiración en lo que, a su vez, es un acto innato e involuntario del ser humano, es algo fascinante.


Un sencillo pero poderoso ejercicio te propongo: En cosas cotidianas, no tiene que ser nada extraordinariamente complejo. Antes de ponerte con alguna tarea, párate un momento, haz un par de respiraciones profundas por la nariz y:


  • Mientras cocinas: huele esos aromas que te envuelven, mira los alimentos, no tengas prisa, siente las texturas en tus manos. Llévatelos a la boca y saboréalos de verdad, no los engullas. Mastica lento, dale su espacio al acto de nutrirte. Es una experiencia increíble tomar conciencia de algo que hacemos en automático y de repente ver cómo se despliega con otra dimensión ante nosotros.


  • En momentos de tensión: Cuando sientas que te cuesta regularte emocionalmente, para un segundo, respira y verás cómo esta reactividad que te dominaba baja y puedes afrontarlo de manera más serena.


  • Cuando quieras recordar algo importante: La respiración es un aliado que llevamos incorporado y de un valor incalculable. ¡Pruébalo y me cuentas!


2. Muévete con intención

Moverse es otra herramienta maravillosa para salir del piloto automático. Obsérvate, investígate mientras te mueves. Hazlo con curiosidad científica, sin juicios. Busca lo que sea más coherente contigo, que te haga sentir bien. ¡Todo está bien!


3. La naturaleza: un portal al presente

La naturaleza es otra de las grandes aliadas para entrenar nuestra atención. Nunca te defrauda y siempre está en constante cambio. Observarla es un ejercicio de meditación infinito.


Hoy en día, y desde hace no muchos años, la cantidad de información y las redes nos ofrecen estímulos rapidísimos que alimentan nuestra ansiedad, aumentan nuestra frustración e impaciencia.


Por eso, entrenarnos en espacios sin prisas, de calidad y presentes, es uno de los mayores regalos que podemos hacernos.


Un apunte personal...

Con todo esto, no quiero quitarle el poder al acto formal de sentarse a meditar. Pero sí quiero hacer que esta práctica sea más accesible y real para cualquier persona, ya que parece que solo los iluminados están llamados a ese formato. De hecho, esta es una historia que conozco bien...


Quizá otro día comparta un trocito de mi tesis en Psicología Transpersonal, en la que escribí un diario de 40 días meditando y recogiendo las reflexiones de esa experiencia... uufffffff.... ¡un historión!


Te adelanto el título: "Aventuras y desventuras de una meditadora ansiosa".


Dime si te apetece y hago mi próxima entrada en el blog con esta historia.


¿Lo practicamos?


Anna Martín
 
 
 

1 Comment


Mluz
hace 4 días

Pararse, observar, respirar... qué importante prestarnos atención, poner intención...

"Ansiosa" yo, por conocer esas aventuras y desventuras, seguro una guía para iniciar nuevos caminos!

Gracias 🙌🏼💫.

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